NIIF

Medición del valor razonable en Venezuela mito o realidad

La NIIF 13 define el valor razonable como una medición basada en el marcado, no una medición especifica de la entidad. Para algunos activos y pasivos, pueden estar disponibles transacciones de mercado observables o información de mercado. Para otros activos y pasivos esta información puede no estar disponible. Sin embargo, el objeto de una medición del valor razonable en ambos casos es el mismo: estimar el precio que tendría lugar una transacción ordenada para vender el activo o transferir el pasivo, entre participantes de un mercado en la fecha de medición en condiciones de mercado presentes (es decir, un precio de salida en la fecha de la medición desde la perspectiva de un participante de mercado que mantiene el activo o debe el pasivo).

Como hemos podido leer el valor razonable es una medición basada en el mercado, se mide utilizando los supuestos que los participantes del mercado utilizarían al fijar el precio del activo o pasivo, incluyendo los supuestos sobre riesgo. En consecuencia, la intensión de una entidad de mantener un activo o liquidar o satisfacer de otra forma un pasivo no es relevante al medir el valor razonable.

Una medición a valor razonable supondrá que la transacción de venta del activo o transferencia del pasivo tiene lugar:

  1. En el mercado principal del activo o pasivo; o
  2. En ausencia de un mercado principal, en el mercado más ventajoso para el activo o pasivo.

En consecuencia en la actual Venezuela, se ha hablado mucho de, a falta de los INPC para poder medir y reconocer los efectos inflacionarios en los estados financieros de las empresas, podemos valorar nuestros activos por ejemplo propiedades, planta y equipos a valores razonables, mediante el revaluó de dichos activos, cosa que sería lo más adecuado en las actuales circunstancias que amerita mantener nuestros activos no monetarios actualizados por lo menos, y protegernos de la inflación.

Pero para poder lograr este objetivo debemos cumplir con dos condiciones, la primera debemos tener un mercado principal donde podamos comparar el valor de nuestro activo y la segunda a falta del mercado principal debemos comparar con el mercado más ventajoso donde exista un precio de salida de un activo similar al cual estemos evaluando.

En Venezuela actualmente podemos decir que no existe un mercado principal ni más ventajoso, donde podemos evaluar un posible precio de salida para dicho activo que se intenta evaluar, para nadie es un secreto que la economía venezolana está en un proceso de desaparición, cada día observamos cambios de precios casi instantáneos en los bienes y servicios, esto hace cuesta arriba definir un valor de mercado real y si se logra definir, este valor no tendrá una vigencia más allá de una semana, quizás menos.

Entonces ¿Qué hacemos ante esta situación?, la respuesta a esta pregunta es un tanto difícil, puesto que actualmente la economía venezolana está en una terrible situación, donde es casi imposible medir las consecuencias e impactos negativos de todo este desastre que actualmente nos afecta, cada día cierran más y más empresas trayendo como consecuencia la desaparición de bienes y servicios, hoy un precio de algún bien o servicio puede ser X pero mañana será quizás 2 o 3 veces más de lo que inicialmente era hoy, esta situación es muy delicada que amerita de parte del contador un esfuerzo sobre humano para poder asesorar de forma coherente y oportuna a nuestros clientes.

Para determinar los valores razonables de los activos y pasivos, se necesita por lo menos estabilidad, dentro de cualquier crisis «normal» siempre existen puntos de equilibrios, en esta crisis que afecta a Venezuela no existen ningún punto de equilibrio, se nos rompió el termómetro y nos quedamos sin parámetros para medir lo que está sucediendo.

En Venezuela el valor razonable es más un mito que una realidad, no existen mercados confiables que podamos tomar como referencia valida, no sabemos si X bien o servicio tiene un X valor y si ese valor es razonable o especulativo y como no tenemos ningún medio de comparación real, terminamos cayendo en la espiral nefasta de la inflación.

Igualmente hemos perdido hasta la referencia del dólar paralelo, porque existen tantas páginas donde cada una tiene un precio diferente, otros suman las 5 principales páginas para tales fines y elaboran un promedio que ellos consideran más ventajoso, es difícil no darse cuenta de la grave situación en la que estamos, que por más que queramos apegarnos a una norma contable, la crisis nos termina demostrando lo que hemos venido diciendo desde hace algún tiempo y con esto responderemos a muchas preguntas en relación a este tema, “Determinar un valor razonable en la Venezuela de hoy sería casi imposible”. Saludos    

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